Chev Chelios está a punto de empezar el día cuando recibe una
llamada de teléfono inesperada. Semiinconsciente, contesta al móvil
para escuchar la voz del matón Ricky Verona, quien le anuncia que le ha
envenenado mientras dormía y que sólo le queda una hora de vida.
Chev
es un asesino a sueldo que trabaja por cuenta propia para el principal sindicato
del crimen de la Costa Oeste. Y la noche anterior un encargo normal y corriente
que se suponía iba a ser como cualquier otro asesinato salió, contra
todo pronóstico, mal: Chev dejó ir a su objetivo en un intento por
dejar el mundo del asesinato por encargo y comenzar una nueva vida junto a su
novia Eve.
Ahora, Chev tiene que mantenerse en movimiento -literalmente-
para salvar la vida. La única forma de retrasar el momento en que el veneno
detenga su corazón es lograr que la adrenalina fluya a raudales por su
cuerpo. Mientras el reloj sigue su curso inexorable, Chelios se abre camino por
las calles de Los Ángeles, haciendo estragos entre quienes se atreven a
ponerse en su camino. Tiene que rescatar a Eve del peligro, mantenerse un paso
por delante de su particular Némesis mientras intentan eliminarle, y buscar
un antídoto con el que salvar su propia vida.