Es
el 1512 del calendario de los insectos y algo está cambiando en una parte
de su mundo. Y es que el Reino de Praderia no está en su mejor momento:
el Rey Pinzón I llegó a su esplendor, pero tras su fallecimiento
ha heredado el trono su hijo Pinzón II, que sólo tiene en común
con su antecesor el nombre y poco más y es que es un gobernante sin personalidad
alguna que es manejado a su gusto por el hombre fuerte del régimen, Destruzzio,
cuyas ambiciones no tienen límites como va a descubrir este monarca de
tercera división.
Y así, como parte de un plan diabólico,
evidentemente beneficioso para sus intereses, Destruzzio propone patrocinar un
viaje a la Luna para esculpir la cara de su rey en ella, y para que todo vaya
rodado envía como jefe de dicha expedición a un presunto descubridor,
Cristóbal Molón, que estará acompañado de la bella
(y bruta) Carabix. Ambos afrontarán la aventura de sus vidas y en ella
descubrirán un secreto que nunca habían imaginado.