Un tipo que se presenta ante su casa sin avisar, un domingo cuando anochece, y que llama a la puerta, aparentemente para jorobar, es que tiene un motivo. ¿Y qué motivo es ése ? ¿Qué razón hay para jorobarle? No se lo pregunte. Ciérrele la puerta en las narices y atrinchérese si de verdad quiere que su vida siga por sus cauces normales.