En
la penumbra de una casa señorial, Samuel Davila y su abuelo Paúl,
un prestigioso escritor en otro tiempo, preparan trampas para librarse del enésimo
psicólogo que viene a intentar curar al nieto de una larga agorafobia...
unas apetitosas galletas con picante, una refrescante jarra de agua con laxante...
Marina,
la hermana mayor de Samuel, cuida de su pequeña familia tras la muerte
de sus padres tres años atrás. Seguramente esta fue la causa de
la agorafobia de Samuel. Cuando Gabriel entra en sus vidas, como nuevo psicólogo
de Samuel, se convertirá en el héroe de la historia.
Gabriel
es feliz en su entorno porque no conoce nada mejor. Tuvo una vez una novia; Gabriela,
que le abandonó para casarse con un psicólogo de ballenas y que
ahora le llama cada noche para pedirle consejos sobre su matrimonio. A Gabriel
no le parece mal, es parte de su rutina. Se ha acostumbrado a vivir asumiendo
que la verdadera felicidad es para otros... no para él... pero a veces,
la felicidad sale al encuentro y aunque el no lo sepa puede partir de uno de sus
pacientes..."