La
película comienza en 1971, cuando el niño de 6 años obsesionado
con la limpieza y agudo observador, Augusten, se siente atrapado entre sus padres
con problemas: su madre Deirdre es una poeta confesional, por no mencionar inestable,
que no ha llegado a publicar nada y que está desilusionada por no haber
sido famosa. Su padre Norman, es un profesor de matemáticas alcohólico
que hace tiempo que dejó de intentar solucionar los enigmas de los problemas
de su mujer o del comportamiento precoz de su hijo.
Cuando el matrimonio
de los Burroughs se rompe en pedazos, Deirdre acude a terapia con el excéntrico
Dr. Finch, un psiquiatra muy poco convencional que toma a la familia bajo su cobijo.
Pero cuando el Dr. Finch fracasa en el intento de salvar el matrimonio de los
Burroughs, la vida de Augusten da un giro todavía más brusco. Mientras
que a Deirdre la mandan a un motel a continuar su terapia con la ayuda del Valium,
a Augusten lo envían al hogar de la familia Finch -una especie de mundo
en plan Tribu de los Brady a lo loco donde algunas galletas de perro son aperitivos,
los sedantes se toman como caramelos y las grandes profecías surgen en
el baño.
Mientras Augusten se convierte sin darse cuenta en parte
de la familia -que también la forman la atontada Sra. Finch, la hija beata,
Hope, la hija disco-rebelde, Natalie y Neil Bookman, el hijo adoptado y perturbado
de 35 años de los Finch, que vive en una cabaña en la parte de atrás
de la casa- descenderá a los infiernos de una especie de niñez surrealista.
Aún así, también encontrará optimismo entre el horror,
risas en la locura e incluso amor entre las ruinas sin nunca perder el espíritu
ni la resistencia. Al final, Augusten sobrevivirá a las circunstancias
más extraordinarias.