Anna (Sandrine Bonnaire) llama un día, por equivocación, a la puerta que no es, y termina contándole sus problemas matrimoniales a un asesor fiscal llamado William Faber (Fabrice Luchini). Afectado por los problemas e intimidades que ésta le cuenta y deseoso por conocer muchos más, William no puede contarle la verdad, desvelar que él no es el psicoanalista que ella cree. El tiempo y las sesiones se van sucediendo. Entre ellos se crea un extraño ritual: ella descubre sus más íntimos secretos mientras él escucha atentamente.