En
sus memorias de infancia y juventud, escritas en varios cuadernos de contabilidad,
el pintor Manolo Millares, fallecido en 1972 a los 46 años, hace cuentas
con su familia, con sus amigos y con diversos personajes pertenecientes a una
época significativa de la historia española del siglo XX (la II
República, la guerra civil y la inmediata posguerra), visto todo ello desde
las Islas Canarias. Eva, la hija mayor de Millares, se sirve de la lectura de
aquellos cuadernos, de sus conversaciones con los miembros vivos de la familia
de su padre, de las intervenciones de su madre, Elvireta Escobio, y de los diversos
personajes aludidos en las memorias, para tratar de encontrar, en definitiva,
las raíces del profundo sentido dramático, casi trágico,
de la pintura de Manolo Millares.