Los mineros ucranianos de Donbass, ayer heroicos estajanovistas soviéticos
y hoy ilegales que se arrastran por subterráneos a punto de derrumbe en
busca de carbón. Y en Indonesia, a veces bajo los flashes de los turistas,
otros mineros doblan la espalda transportando cestas de azufre. Port Harcourt,
Nigeria: los desolladores se bañan a diario en sangre para ganarse la vida
dignamente. En China, la siderurgia tiene severo peligro de muerte, la misma que
en Pakistán, donde los obreros son casi funambulistas: a alturas vertiginosas
recortan los containers para recuperar el metal. Ojalá fuera verdad que
hay oficios para el recuerdo, porque si fuera así, este documental que
delata los trabajos más peligrosos ejercidos en este principio de siglo,
no hubiera podido realizarse.