
La promesa de un puesto de trabajo hace que una carrera se ponga en marcha, aquel que gane tendrá el trabajo, el mismo que consiste en llevar en sus espaldas a un niño incapacitado por la explosión de una mina. Un joven campesino gana la prueba, desde aquel día se convierte en las piernas del pequeño niño que anhela que su padre le regale un caballo de verdad. Ir al colegio, competir en el camino con cuanto burro quiera ganarles, ayudarlo en el baño, jugar cada vez que se presente la ocasión, compartir la vida y forjar la amistad son actividades de un par de risas que no dejaron los sueños en el olvido.