Una
casa a la que la gente le gusta venir. Largas tardes escuchando, observando, riendo,
diciendo esto y luego lo otro. Es la ventaja que tiene un grupo de habituales,
todo el mundo se conoce. Arrebatos de honestidad, extremos de secretismo, momentos
de duda y gozo fundado o infundado. Todo está ahí, para el disfrute
de los invitados y los dueños de la casa, cuyas vidas son una historia
interminable de éxitos envidiados por otros.
De repente, el reloj
marca la hora equivocada. Un día alguien se va y regresa tarde. Cuando
suena la campana al fin, el mundo ha cambiado drásticamente. Un día,
juntos, un hombre y una mujer se ven como son realmente por primera vez. Uno quería
esto, el otro no, uno quiere hablar, el otro no. Es duro vivir en la misma casa
cuando no se quieren las mismas cosas.