Léon
(Michaël Abiteboul) es un hombre solitario, que no trabaja en nada ni se
relaciona con nadie. Sólo cuida a su madre enferma hasta que ella muere.
Para romper su soledad, le gusta robar el correo de los vecinos, escuchar las
conversaciones de la gente, seguir las idas y venidas de los viajeros en una pequeña
estación de tren. Un día, Dolores (Lola Dueñas), una española
ruidosa, se instala en el vecindario y Léon fija en ella toda su atención.
Conoce sus encuentros, sus tristezas, espía a través de los tabiques
los altibajos de su suerte e interviene en su vida, mientras va consignando a
lo largo de años en un cuaderno los pequeños detalles de su cotidianeidad.