En "Tú, yo y ahora
Dupree" los recién casados
Carl y Molly se encuentran con una inesperada serpiente en su perfectamente construido
paraíso conyugal. Se trata de Dupree. Un colgado con alma de poeta martirizado
por su jefe: cuando se coge una semana para hacer de padrino de boda de Carl y
Molly en Hawai, van y le despiden. Sin trabajo, sin coche, expulsado de su abrevadero
habitual, Dupree se instala en casa de los Peterson durante un par de días...
bueno, dejémoslo en un par de meses.
Al principio Carl está
encantado con su invitado mientras que es a Molly a quien le toca aguantar sus
travesuras. Pero luego Carl se sumerge a fondo en su trabajo en una inmobiliaria,
que no consigue compatibilizar con sus obligaciones conyugales y la atención
debida a su huésped. Absorbido por su empleo, Carl tiene cada vez menos
tiempo libre y Dupree se convierte en el mejor compañero de Molly. Hasta
el padre de Molly le ve la gracia al pasotismo de Dupree, lo que empieza a frustrar
a Carl.
Pronto todos -menos Carl- se pelean por estar con Dupree. Pero según
éste se convierte en parte del mobiliario de la casa de los Peterson, la
frase "tres es multitud" se convierte en una demostración cómica
de la teoría del caos. La pareja se ve forzada a replantearse sus ideas
sobre el matrimonio e incluso llegan a pensar que quizás deben encontrar
al Dupree que todos llevamos dentro: ése podría ser uno de los secretos
ocultos de la vida.