Conviene saber que Mister V. es el nombre de un caballo y que el film gira alrededor de ese animal, un ser tozudo y peligroso aunque no menos que los personajes humanos. Deleuze filma a los caballos como a los hombres y nos convence de que la naturaleza, en su mejor forma, es equina. La película, como sus protagonistas, se arriesga a ser espléndida sin importarle la opinión ajena, las convenciones ni la prudencia. El cine pensado como una celebración de la fiereza o, mejor, de la materia orgánica.